Archive for the 'Qué grande es el cine' Category

Que grande es el cine (VII)

La sublimación de la ultraviolencia hecha escena de película, una escena que te deja boqueando, abrumado por la increíble actuación de Christian Bale como Patrick Bateman, un yupi ochentero que esconde un depredador sanguinario en su interior. Pero no es sólo la interpretación de Bale lo más destacable de esta película, sino esa sensación de cercanía, de reconocimiento, casi de admiración que sientes por el asesino, porque en el fondo sabes que querrías ser como él: poseer todo, y a todos, sentirte moralmente libre y sin remordimientos… matar, matar, matar.

Dejo la versión en inglés porque la que he encontrado en castellano obliga a verla en youtube, así que si alguien tiene problemas con el idioma (yo entre ellos) aquí la versión en castellano.

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Que grande es el cine (VI)

La escena del desconocido en Lost Highway (Carretera Perdida), una de las mejores películas de David Lynch, director que ya tuvo su escena-homenaje hace un tiempo.

David Lynch juega con la sutileza y con los miedos primordiales del ser humano para crear una escena deliciosamente terrorífica, y sin artificios de ningún tipo, ni bailes de cámara, ni sustos fáciles, ni sonidos estridentes, salvo ese sonido tan característico de David Lynch que es la ausencia de sonido. Es una pena que el vídeo esté mal cortado porque termina antes de tiempo, la escena continúa unos segundos con el desconocido alejándose y la música de fondo, que vuelve a aparecer progresivamente de la misma forma en la que se fue, dejándote con una sensación de desubicación absoluta.

Que grande es el cine (V)

Lo que me recuerda que tengo que afeitarme.

Estremecedora escena de la película The Royal Tenenbaumbs, dirigida por el maestro Wes Anderson, que además de la comedia más excéntrica también es capaz de dejar descompuesto a más de un espectador, y es que los personajes de Anderson dan gracia casi accidentalmente, sin proponérselo; porque en realidad, aunque sean siempre personajes pintorescos y excéntricos, también son tristes e inadaptados, y lo último que pretendan es causar gracia.

La canción que suena mientras Luke Wilson (que descubrí hace poco que es hermano de Owen Wilson) se afeita las barbacas es Needle in the hay, de Elliott Smith.

Que grande es el cine (IV)

Esta vez le toca el turno a esta escena de Blue Velvet, de David Lynch, aunque posiblemente no sea la última escena que ponga de este director.

Blue Velvet es algo más asumible que algunas de las obras más enfermizas de David Lynch, aunque es genuinamente Lynchiana, y eso se nota en escenas como esta, donde el desconcierto toma forma de canción y los personajes dejan entrever varias capas de profundidad además del hilo principal del argumento, bastante difuso ya de por sí. Mirad al ya desaparecido Dennis Hooper, como se le revuelve el alma al escuchar el In dreams de Roy Orbison en el memorable playback de Dean Stockwell, mientras la Rossellini entra en escena como una muerta; genial y perturbadora, como todo lo que hace Lynch.

Que grande es el cine (III)

Saco tiempo de donde no tengo para seguir con el repaso de esas escenas memorables del cine, esta vez le toca el turno a El Protegido, de Night Shyamalan, una película grandiosa y preciosa que pasará a la historia como la cinta que mejor a tratado al cómic y que retrata de forma más realista lo que sería cargar con un poder en la vida real.

No llego al nivel de Ron Gilbert: a mi los Batman de Nolan me parecen una genialidad, pero El Protegido es una obra maestra, como decía Ron: pure genius.

Podría poner aquí escenas y escenas de la película porque son todas maravillosas: como Elijah Price lo guía para descubrir sus poderes, como se enfrenta al hombre naranja, o ese apoteósico final… pero voy a recordar esta preciosa escena en la que el personaje de Bruce se reconcilia por fin con su esposa, interpretada por la bellísima Robin Wright Penn, mientras de fondo se adivina al piano el tema principal de la película. No me canso de halagarla, por su fotografía, por sus planos, por el uso de los colores, por el uso perfecto de la banda sonora… por todas estas cosas Shyamalan me parece un puto genio, por mucho que digan las malas lenguas, y esta escena es prueba de ello.

Qué grande es el Cine (II)

Segunda entrega de esta nueva sección: qué grande es el cine, en la que iré repasando todas esas escenas de cine memorables que se me han quedado grabadas en la memoria y que siempre recordaré. En esta ocasión destacaré esta escena de la película Adaptation (el ladrón de orquídeas), dirigida por Spike Jonze y con guión del genial Charlie Kaufman, que nos brinda una de las mejores interpretaciones de Nicholas Cage, saliendo bien parado de la arriesgada tarea de interpretar al propio Charlie Kaufman y a su opuesto gemelo Donald.

Si alguien no ha visto la película, sinceramente no sé a qué espera, una obra maestra de un Kaufman en estado puro: original, complejo, emotivo y surrealista.

Que grande es el cine (I)

—¡Mala suerte Lonimen, pero eso le pasa por farolear!

—¡Mi nombre es Lonnegan, Doyle Lonnegan! Recuérdelo señor Shaw, si no quiere que juguemos a otra clase de juego….

El Golpe (1973)

Una de las dos grandes joyas que nos dieron Redford y Newman. En este enlace se puede ver integra la escena de la genial partida de poker, esa escena con la que todos quisimos aprender a jugar a poker, y más aún, aprender a hacer trampas al poker.

Actualizado en enlace que estaba mal.


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