Battlestar Galactica – Tributo

No quiero ser muy duro porque tengo amigos que no la han visto (aunque deberían), pero Dwigth Schrute tiene un mensaje para vosotros.

Galactica no es una serie al uso, ni siquiera dentro del género de la ciencia ficción, es oscura, pesimista, asfixiante y trágica, y aunque la mayoría de los fans-vídeos de Youtube se centren en los combates, la verdad es que estos no abundan en la serie, ya que se centra más en la relaciones de los personajes, las paranoias causadas por los cylons y las intrigas políticas, y por eso mismo es tan deliciosa.

Los humanos crearon a los cylons, máquinas capaces de pensar que empezaron a evolucionar y terminaron rebelándose contra sus propios amos. Después de una cruenta guerra, los cylons se exiliaron al espacio profundo para vivir su propia vida al margen de la humanidad, desde entonces, durante más de setenta años los cylons no han vuelto a dar señales de vida… hasta ahora. Ese ahora es el primer episodio de Galactica, en el que empieza una nueva guerra… y termina. Eso queda bien claro desde ese primer episodio, la guerra se pierde, la humanidad ha sido arrasada, diezmada y aplastada, y la motivación de los personajes no es ganar, o siquiera luchar, es huir, cuanto más rápido mejor y cuanto más lejos, mejor aún.

Ya lo dice bien claro el comandante Adama: sin aliados, sin suministros, sin combustible, sin armas… y sin esperanzas, ese es el leit motiv de Galactica, cuya estrategia cuando se encuentran con los cylons es calcular un punto al azar del espacio al que saltar, soltar a los vipers para que puedan dar tiempo a la flotilla civil a que efectúen el salto, y escapar perdiendo el menor número de naves posibles, y así día tras día y día tras día, y cuando logran darse un respiro o albergar una leve esperanza, esta es cruelmente destruida dos minutos después.

En esta situación, los personajes que veremos no serán los típicos héroes, caballeros de brillante armadura con la bondad y la virtud como bandera. Los tripulantes de la Galactica y los pocos supervivientes que logran salvar sufren, y sufren mucho, incluso más por sus propios actos que por los de los cylons, y no me refiero a que simplemente lo pasen mal, es que son jodidamente maltratados física y mentalmente, estos detalles me gustan de una serie o un libro, como en la novelas de Tim Powers, en las que sus personajes suelen salir adelante bastante mal parados físicamente. En Galactica quien no pierde un ojo pierde una pierna, o si tiene mucha suerte, simplemente se suicida. Las torturas, crímenes y traiciones están a la orden del día y en más de un capítulo te preguntas si la humanidad realmente merece salvarse, y si los cylons no serán la respuesta divina a todos los excesos y pecados del hombre.

Hasta la propia nave es un reflejo de esta miseria, la Galactica no era una nave de combate, era la nave más vieja de la flota, un armatoste que se cae a pedazos, más un museo que una estrella de combate. Esto se refleja en su anacrónica tecnología, en una era de naves espaciales, bombas nucleares y saltos espaciales más rápidos que la luz, la Galactica tiene pantallas de los 80, teléfonos del tamaño de una caja de zapatos, bujías, relés y cables por todas partes.

Así que si eres un amante de la ciencia ficción, o simplemente te gusta el buen cine, esta es tu serie. Y si no queréis hacerme caso a mi, hacérselo a Dwigth Schrute.

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