Fallout 3

Me había dejado apartado durante unos meses del juego Fallout 3, pero he vuelto a engancharme (como si me sobrase el tiempo), y vuelvo a recorrer a buen ritmo el yermo nuclear, sabiendo además que cuando lo terminé me estará esperando el desierto del Mojave de Fallout New Vegas.

Para quien no sepa de qué va: Fallout es una exitosa saga de juegos que se inició allá por 1997 con el primero de los juegos. Fallout se caracteriza por un trasfondo muy característico, ubicado en un futuro no muy lejano, pero estética y culturalmente ambientado en los años 50, es como si después de la guerra mundial la cultura se hubiese estancado, la sociedad siguió evolucionando con el recién descubierto poder del átomo, pero toda la tecnología se desarrollase en base a las ideas de la época de lo que debía ser el futuro, así tenemos extravagantes robots ayudantes de cocina, cadillacs de 1950 con motor a reacción, ordenadores formados con válvulas y tubos de vacío, rifles lasers.

Desgraciadamente el progreso tecnológico trajo consigo más guerra, como bien dice la frase con la que empiezan todos los Fallouts: war, war never changes (pronunciada por Ron Perlman). La cosa terminó en la guerra termonuclear total, y el mundo fue devastado y convertido en un yermo radiactivo, los pocos supervivientes tuvieron que enfrentarse a la falta de alimentos y a la radiación, que convertía cualquier cosa que ingerían en una ruleta rusa, en la que morirte era la mejor opción, ya que las alternativas suponían mutaciones grotescas consistentes comúnmente en la aparición de nuevos apéndices en sitios en los que no deberían estar. Los animales también sucumbieron a la radiación y pronto empezaron a proliferar por el yermo alimañas de todo tipo , como las cucarachas de medio metro, o las vacas de dos cabezas, o incluso otros mucho más desagradables, que hacían los paseos por el yermo más peligrosos todavía.

Sin embargo, antes de que estallase la guerra, Vault-Tech construyó una serie de bunkers a modo de refugio, pequeñas comunidades subterráneas con todas las comodidades para que sus habitantes (aquellos que pudiesen comprar plaza), pudiesen sobrevivir al holocausto, la civilización se perpetuaría en los bunkers hasta que la vida en exterior fuese posible de nuevo.

Han pasado décadas desde entonces, y algunos de esos bunkers han empezado a abrirse, de algunos de ellos solo ha salido la pestilencia de la muerte, de otros sin embargo han emergido sus habitantes, cegados por la luz, acostumbrando sus pupilas solo para descubrir que el mundo regenerado, frondoso y exuberante que les prometían los folletos de Vault-Tech no existe; fuera solo está el yermo, y aunque la humanidad ha seguido su curso (la humanidad siempre se adapta), entre saqueadores, negreros, cazadores, esclavistas, mafiosos, caníbales y alimañas varias, la cosa está jodida… pero bien jodida.

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