Que grande es el cine (IV)

Esta vez le toca el turno a esta escena de Blue Velvet, de David Lynch, aunque posiblemente no sea la última escena que ponga de este director.

Blue Velvet es algo más asumible que algunas de las obras más enfermizas de David Lynch, aunque es genuinamente Lynchiana, y eso se nota en escenas como esta, donde el desconcierto toma forma de canción y los personajes dejan entrever varias capas de profundidad además del hilo principal del argumento, bastante difuso ya de por sí. Mirad al ya desaparecido Dennis Hooper, como se le revuelve el alma al escuchar el In dreams de Roy Orbison en el memorable playback de Dean Stockwell, mientras la Rossellini entra en escena como una muerta; genial y perturbadora, como todo lo que hace Lynch.

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