Que mierda de día. Si no es suficientemente jodido estar en fallas, que lo es, y mucho; ayer por un pequeño error de cálculo, sin duda causado por la falta de sueño y el continuo estrés al que estaba sometido mi cerebro por el ruido ambiental, programé una hora antes el despertador, y no me di cuenta hasta que llegué a las puertas del trabajo. Empezamos mal, así que por no volver a mi casa me dio por recorrer las fallas más cercanas y admirar esas ‘obras de arte’ orgullo de la región. Creo que es el año que más fallas he visto, lo que me ha permitido llegar a dos conclusiones: 1) son feas de cojones. 2) Todos los años hacen las mismas figuras, pero las distribuyen de forma diferente y en fallas diferentes, pero si has ido un año no hace falta volver a verlas, son las mismas! He visto ese remate en forma de cabeza de Beethoven durante los últimos cinco años en fallas diferentes.
El ir callejeando a las ocho de la mañana también me ha permitido ver a los falleros que hacen la despertá, y oh! sorpresa mía, pensé que una tradición tan entrañable, querida, útil y multitudinaria estaría protagonizada por miles de persona, pero son solo tres tíos! Cual Santa Compaña van recorriendo las calles dando por culo a todo el mundo. Uno lleva la bolsa con los petardos, el otro los enciende, y el otro, por supuesto, mira. También les acompaña la orquesta, cuya única finalidad es hacer ruido entre explosión y explosión.
Y no son explosiones de petardos de los ‘chinos’ ni de los de ‘estrella’. No, son explosiones monstruosas, capaces de hacer templar todos los cristales de un edificio, volver locos a todos los animales y dejar subnormales a los bebes recién nacidos. No me extraña que luego los valencianos salgan retrasados, moteros locos y de derechas, con lo que sus cerebros han tenido que soportar desde pequeños.
Creo que es conveniente destacar que la mayoría de estos sujetos, después de joder a los mortales que lograron dormirse a eso de las 3 o las 4 de la mañana gracias a la orquesta y que normalmente tienen que entrar a trabajar una hora después de la despertá, se pasan todo el puto día durmiendo. Algunos no podemos permitirnos pillarnos vacaciones en fallas, malditos hijos de puta.
Yo siempre he creído en ese clásico dogma que dice que la libertad de uno mismo termina donde empieza la de los demás, pero aquí es más conocida la que dice que la libertad de uno mismo termina, y ya. Y te jodes.
Así que después de tan amargo comienzo, me decidí por la tarde y me di el capricho que llevaba mucho tiempo planeando: la Wii. Si amigos, ya soy un chico Wii. Y si todo va bien esta tarde seré también chico Guitar Hero.
Lamentablemente el terrible y cruel dios fallero (cuyo avatar en la tierra es Zaplana) me castigó por mi efímero momento de felicidad con… el pasacalles!, otra estúpida tradición por la cual los falleros, vestidos de gala y con el estandarte a la cabeza, se dedican a recorrer las calles (todas) solo para que los míseros mortales y la plebe podamos admirarles… y ni reparten caramelos ni ná!
Eso me ha obligado a hacer un recorrido absurdo por mi ciudad esquivando a las turbas de falleros bailando el pipiribipipi a las ocho de la tarde, y me ha llevado más de cuarenta minutos llegar desde mi puesto de trabajo hasta mi casa… andando, ya que al final he desistido y he tenido que aparcar a medio camino, y cargado con la Wii.
Esta tarde incluiré foticos de la caja, del embalaje y de la Wii en acción, que es lo único bonito del día.


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