Andaba buscando esta obra de Matheson desde hace tiempo, pero en todas las librerías por las que pasaba lo tenían agotado. Finalmente dí con él, aunque el encuentro fue algo agridulce ya que solo lo reeditaron para aprovechar el inminente estreno de la película. Pese a mis reservas morales me lancé de cabeza sobre él, y fue una gran adquisición.
Soy leyenda nos sumerge en la penosa y desesperada supervivencia de Robert Neville, quien resiste atrincherado en su casa los continuos ataques nocturnos que sufre por parte del resto de habitantes de la ciudad, los cuales han sido convertidos en vampiros por un extraño virus, al que Neville ha resultado ser inmune. Desde entonces, resiste en su casa durante la noche, y recorre la ciudad durante el día eliminando a todos los infraseres que encuentra.
Matheson no se ahorra detalles, y durante buena parte del libro asistimos como testigos impotentes a la caída del personaje en las garras de la desesperación y la autodestrucción. Neville atraviesa distintas fases durante su penosa existencia, pasando continuamente de la negación a la aceptación, y vuelta a empezar, acompañado siempre por el alcohol y los insoportables recuerdos de su vida anterior.
Es interesante ver el proceso de adaptación del personaje durante un periodo de más de tres años, hasta que finalmente comprende la ironía de su situación y lo fútil de su resistencia, ya no queda humanidad que defender ni por la que luchar, pues el último hombre vivo es ahora la minoría, una amenaza para el nuevo orden, un monstruo. Y llegamos así al final de Robert Neville, con una brillante reflexión que da fin a la historia, y título a una novela excepcional.




Una obra indispensable para los amantes de la ciencia ficción, aunque 2001 tenga más de ciencia que de ficción, y es que Arthur C. Clarke es ante todo un científico, un visionario capaz de narrar con total precisión operaciones acaecidas 40 años después con las sondas marcianas Spirit y Oportunity, en un campo además que ha evolucionado tanto como la aeronáutica espacial.

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